Hongos en archivos: un riesgo para el fondo y para las personas
Los hongos en un archivo no son solo una mancha. Pueden debilitar papel, marcar encuadernaciones, dispersar esporas y afectar al personal que manipula la documentación. El primer paso es determinar si el foco está activo, qué alcance tiene y qué causa ambiental lo ha favorecido.

Señales que conviene revisar
- Olor a humedad o tierra en salas cerradas.
- Manchas blancas, verdes, grises u oscuras en cajas, estanterías o documentos.
- Polvo persistente que reaparece después de limpiezas ordinarias.
- Historial de filtraciones, condensación o climatización irregular.
Protocolo de saneamiento
El tratamiento puede combinar sectorización, protección del personal, aspiración HEPA, desinfección controlada y recomendaciones ambientales. No todos los materiales pueden tratarse igual, y por eso evitamos soluciones agresivas sin diagnóstico.
- Evaluación del foco y de los materiales afectados.
- Retirada controlada de polvo y esporas cuando conviene.
- Desinfección ambiental o dirigida según el riesgo.
- Recomendaciones de ventilación, humedad y mantenimiento.
Prevención para que el problema no vuelva
Un hongo vuelve si vuelve la causa: humedad elevada, poca circulación de aire, polvo, materiales contaminados o puntos fríos. Por eso el informe final incluye medidas preventivas y propuesta de seguimiento.
Servicio relacionado
Este trabajo forma parte del servicio de conservación de patrimonio documental y puede complementarse con limpieza HEPA para archivos.
Guía ampliada
Consulta también el artículo sobre conservación de patrimonio documental, hongos y plagas en archivos.
Criterio de conservación preventiva
En patrimonio documental no trabajamos con recetas cerradas. Antes de cualquier actuación revisamos la causa probable, la sensibilidad del material, la ocupación del centro, la ventilación, la humedad, la presencia de polvo y la posibilidad de que el problema vuelva si no se corrigen las condiciones de origen.
Este enfoque reduce intervenciones innecesarias y ayuda a que la actuación sea defendible ante dirección, administración, personal técnico o responsables de prevención. También facilita priorizar zonas cuando el archivo debe seguir funcionando durante el tratamiento.
- Diagnóstico antes de producto.
- Intervención por fases cuando hay actividad en el centro.
- Compatibilidad con documentación, mobiliario y personas usuarias.
- Seguimiento para confirmar estabilidad posterior.
Qué entregamos al finalizar
El trabajo no acaba con la aplicación técnica. Dejamos constancia de lo realizado, de las zonas revisadas y de las recomendaciones necesarias para mantener el fondo en mejores condiciones. Esta trazabilidad es especialmente importante en archivos públicos, bibliotecas, museos, universidades y centros con auditorías internas o obligaciones documentales.
Cómo preparar la intervención
Para ganar precisión, conviene reunir información básica antes de la visita: historial de humedades, planos o distribución de salas, zonas con mayor olor, fotografías de indicios, cambios recientes de climatización, entrada de fondos externos y restricciones de acceso. Con esta información podemos ajustar mejor el alcance, el calendario y las medidas de protección.
- Identificar salas, compactos o estanterías con más incidencia.
- Evitar mover documentación afectada sin criterio técnico.
- Separar, si es posible, material claramente sospechoso.
- Coordinar horarios con personal de archivo, limpieza, mantenimiento y prevención.